¿EN QUÉ REGIMEN CASARSE?

¿EN QUÉ REGIMEN CASARSE?

Según la primera acepción de la Real Academia Española, el matrimonio es la “Unión de hombre y mujer, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses”. Sin embargo, y desde 2005, esa acepción parece pedir a gritos una actualización, como ya contempla el artículo 44 de nuestro Código Civil cuando señala que “el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo”.

En cualquier caso, la celebración de matrimonio supone otorgar a cada uno de los contrayentes derechos y obligaciones, que pueden variar según el régimen matrimonial que la pareja escoja en las capitulaciones matrimoniales, y que en caso de otorgarse, deben constar siempre en documento público.

En el Código Civil existen tres regímenes diferentes:

  • Régimen de gananciales: es el que se aplica por defecto en la mayor parte del territorio español (salvo que se pacte lo contrario) y supone que los cónyuges hacen comunes todas las ganancias y beneficios que obtengan durante el matrimonio. Los bienes que cada uno tuviera antes de casarse, los que pueda recibir por herencia, los personalísimos que no tengan un gran valor (como por ejemplo la ropa y las indemnizaciones por daños a su persona o bienes privativos seguirán siendo privativos de cada cónyuge, pero el resto de ingresos, obligaciones y bienes tendrán naturaleza ganancial.
  • Régimen de separación de bienes: con independencia de que se haya contraído matrimonio, cada cónyuge será titular de sus propios bienes y responderá solo de sus obligaciones. En caso de separación y divorcio, la tramitación será mucho más ágil, ya que no habrá que liquidar la sociedad de gananciales.
  • Régimen de participación: es gran desconocido, ya que resulta el menos frecuente cuando las parejas deciden otorgar capitulaciones matrimoniales. Está regulado en los artículos 1411 a 1434 del Código Civil, y mezcla el régimen de gananciales (cada uno de los cónyuges tiene derecho a participar en las ganancias que obtenga su consorte) con el de separación de bienes (ya que cada cónyuge mantiene la administración, disfrute y disposición de todos sus bienes, con independencia de cuándo los haya adquirido). En caso de divorcio, se realizará un inventario del patrimonio inicial y final de cada cónyuge para determinar quién debe compensar a quién.

El estudio y la elección del régimen es muy importante ya que será el que defina el conjunto de normas por el que se determinarán los intereses económicos de los cónyuges entre sí y con terceras partes. Muy importantes, por ejemplo, a la hora de responder de las deudas de nuestra pareja, o de la titularidad de los bienes en caso de divorcio.

En la actualidad, y salvo contadas excepciones, recomendamos a nuestros clientes otorgar capitulaciones matrimoniales ante Notario para someterse al régimen de separación de bienes, evitando que, en caso de divorcio, se encuentren con graves y costosos conflictos que se dirimen ante los Tribunales para liquidar la sociedad de gananciales.

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